La expansión de la inteligencia artificial y la automatización está configurando un cambio histórico en la forma en que trabajamos. No se trata solo de perder empleos: se trata de una reconfiguración profunda del mercado laboral que podría afectar a cientos de millones de personas para finales de la década. Según un informe del McKinsey Global Institute, para 2035 entre 400 y 800 millones de personas podrían necesitar cambiar de ocupación, y el alcance real de ese impacto dependerá de qué tan rápida y eficazmente adoptemos tecnología y preparemos a la fuerza laboral.

Una transición global, con matices reales
El escenario que presenta el informe enfatiza que la IA acelerará la reconfiguración del empleo a escala mundial. En algunos casos, las personas tendrán que moverse entre categorías ocupacionales y adquirir nuevas competencias. En escenarios amplios, entre 75 y 375 millones podrían verse obligados a cambiar de categoría ocupacional y a desarrollar capacidades distintas para adaptarse a roles nuevos. Esta transformación está entre las más profundas que se han visto en décadas, y exige respuestas coordinadas entre empresas, gobiernos y trabajadores.

Qué trabajos están en riesgo y cuáles ganan terreno
La automatización tiende a afectar especialmente las tareas repetitivas y administrativas, donde algoritmos, robots o sistemas automáticos pueden hacerse cargo de una gran parte de la carga laboral. Se estima que, para 2030, hasta un 30% de las horas trabajadas podrían estar susceptibles a automatización, y para 2035 ese porcentaje podría subir a niveles cercanos a 45% en la Unión Europea y 48% en Estados Unidos. Áreas con menores salarios, producción, servicio al cliente y ventas son particularmente sensibles a estos cambios.

Por otro lado, hay espacios de oportunidad claros. Los trabajos que requieren pensamiento crítico, creatividad, empatía y habilidades sociales tienden a resistir mejor la automatización. En contraste, la demanda de perfiles en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) y en salud se mantiene al alza, con incrementos previstos de entre 18% y 30% hasta 2030. Este dúo de presión y oportunidad genera un efecto neto: si se acompaña de recualificación, la balanza puede inclinarse hacia resultados positivos.

Oportunidades reales y ejemplos de transformación
La historia reciente ya muestra que la automatización no elimina por completo la creación de empleo; al contrario, puede generar puestos nuevos en áreas emergentes. Un ejemplo citado en diversos análisis es el desarrollo de roles vinculados a la IA generativa, que pueden crear millones de puestos en distintos países. En España, por ejemplo, se estima la posibilidad de generar aproximadamente 1,61 millones de empleos relacionados con IA generativa. Estas nuevas funciones suelen requerir una combinación de habilidades técnicas y blandas, y destacan la importancia de la formación continua para aprovechar estas oportunidades.

El papel de gobiernos, empresas y trabajadores
La magnitud del cambio hace necesaria una respuesta proactiva y sostenida. Los gobiernos pueden facilitar la transición mediante programas masivos de upskilling y reskilling, reduciendo las barreras de acceso a la formación y fomentando alianzas entre sectores público y privado. En las empresas, la prioridad se centra en perfiles adaptables que puedan aprender de forma continua, resolver problemas complejos y colaborar con tecnologías avanzadas. En los trabajadores, la clave está en invertir en habilidades humanas centrales —como empatía, creatividad y capacidad de aprendizaje— y en mantener una mentalidad de aprendizaje permanente para evolucionar junto con las funciones laborales.

Hacia un plan de acción práctico
– Para los trabajadores
– Desarrollar habilidades humanas y capacidades de aprendizaje continuo.
– Fortalecer competencias digitales básicas y conocimiento de herramientas de IA que complementen la labor humana.
– Prepararse para transitar entre ocupaciones mediante certificaciones y formación modular.

– Para las empresas
– Identificar roles que pueden evolucionar y diseñar planes de reskilling y upskilling con metas claras y plazos definidos.
– Fomentar una cultura de aprendizaje continuo y de resolución de problemas, integrando la evaluación de habilidades humanas y técnicas.
– Integrar la IA de forma que potencie la productividad y permita a las personas ascender a funciones de mayor valor.

– Para los gobiernos
– Implementar programas masivos de formación y transición laboral, con foco en inclusión y acceso equitativo a recursos de aprendizaje.
– Establecer alianzas con instituciones educativas, empresas y comunidades para garantizar oferta formativa alineada con las demandas del mercado.
– Medir avances con indicadores claros de desempeño laboral y de reentrenamiento para ajustar políticas de manera oportuna.

El camino hacia un futuro laboral más resiliente
La narrativa central es la de una economía que no solo perderá empleos, sino que creará oportunidades a partir de la combinación entre automatización y desarrollo de capacidades humanas. El éxito dependerá de nuestra capacidad para acelerar la formación, adaptar las organizaciones y diseñar políticas públicas que acompañen a los trabajadores en cada etapa de la transición. Con una estrategia deliberada y enfocada en habilidades de alto valor, es posible que el balance entre costos y beneficios de la IA e la automatización se incline hacia un crecimiento más inclusivo y sostenible.

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